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Terra
La Coctelera

Categoría: leyenda

Leyenda "El anillo de bodas de la muerta"

Hoy os voy a relatar una leyenda que nos contaba mi abuelo cuando éramos pequeños, en las noches de invierno. El aseguraba que eran hechos reales que habían acaecido en tierras lejanas ¡¡¡eso sí!!!!  Siempre sucedían en tierras  muy, muy, muy... lejanas.

Espero que os guste, o por lo menos que os entretenga un ratito.

"El anillo de bodas de la muerta"

Cuenta una antigua leyenda que hace ya mucho tiempo, en la región de Angermunde (Alemania) murió una joven mujer. Su amado marido antes de meter el féretro en la tumba, quiso que la descubrieran  para despedirse de ella y tomo el anillo de bodas que en la mano de su amada estaba para conservarlo.

Hecho  esto, se procedió a enterrar el cadáver. Al llegar a casa, guardo el anillo en una caja y se dispuso a descansar, porque estaba completamente agotado.  Con las ventanas de su habitación abiertas vio lleno de sorpresa, como una forma blanca atravesaba el jardín. Confundido, le pareció reconocer a su mujer. Sin osar siquiera moverse, siguió al fantasma en su recorrido por la casa, rondando por las habitaciones como buscando algo. Y luego la vio desaparece

A la mañana siguiente, pensó que se trataba de un sueño, una fantasía. Sin embargo, al llegar la noche... todo volvió a repetirse como la vez anterior: llego la mujer, su mujer, entró en la casa, y buscaba y rebuscaba algo. El hombre estaba nuevamente paralizado de miedo

En la tercera noche, el hombre creyó escuchar la voz entrecortada de su mujer que le decía: "! Mi anillo!" He perdido Mi anillo!, Por favor, devuélveme el anillo"

Convencido de que el espíritu reclamaba su anillo de bodas. El viudo, lo sacó del cofre donde lo había guardado, fue al cementerio y lo enterró junto a la tumba de su mujer

Esa noche, no durmió. Se quedó esperando la llegada del espíritu, pero fue en vano, entonces comprendió que el alma de su mujer había alcanzado ya el reposo.

Serpes: Hermanos de leche

Antes de que desaparecieran los dinosaurios, cientos de millones de años más allá de nuestra presencia inteligente, las serpientes se habían adaptado a la vida en este planeta. Ningún ser sobre la Tierra ha mantenido tanto contacto con ella. Las serpientes, la conocen palmo a palmo, han reptado sobre sus mil geografías y en todas han descubierto la fórmula propicia para desarrollar su vida.

Su antigüedad, nuestra falta de conocimiento sobre ellas, su forma única de arrastrar su vientre anillado sobre el suelo y, por supuesto su rugosa y humedecida piel de mil colores, han contribuido a generar su enigmática fama.

Aunque tal vez, el miedo que desata en el hombre provenga de su astucia, no debemos olvidar que estamos ante un animal carnívoro, cazador escurridizo y calculador estratégico de cada movimiento. Las serpientes se nos rebelan como el enemigo al que envidiamos por temor.

Desde la antigüedad, la serpiente fue vista como un símbolo vivo del destino. Un destino capaz de arrastrar su cuerpo con tal de avanzar en un camino no siempre fácil; con mente ágil para observar las verdades, con capacidad propicia de reacción para defenderse de ataques externos y con la prudencia necesaria para esperar el momento oportuno de reacción.

Muchas de nuestras abuelas, que pasaron su infancia en el campo, solían contar una de las muchas historias cuyas protagonistas eran una mujer embarazada y una serpiente.

Es la historia de Juan y Angelina Sotelo, una pareja de campesinos que allá por 1886 tuvo en la Rivera de San Miguel a su segundo hijo, Santiago. En esa época, la vida campesina transcurría entre penurias y trabajo, la economía apenas alcanzaba para la auto subsistencia donde todo había que hacerlo, labrarlos o cultivarlo.

Las casas distantes las unas de las otras, separadas por las tierras de labranza, unos pocos metros si la familia era pobre o algunos kilómetros si había suerte. Cuando una embarazada estaba a punto de dar a luz seguía trabajando hasta última hora si le era posible... y cuando veían cercana la hora del parto una vecina experta o una matrona venía a ayudarla. Esto ocurrió cuando el pequeño Santiago vino al mundo.

Fiebres elevadas acompañaron a Angelina los días previos al parto y persistieron después del mismo. Pero esto era considerado normal, y como se atribuía la situación a la subida de leche no se le daba mayor importancia. 

Los primeros días después del parto fueron normales y el pequeño retoño evolucionaba bien. Pero de buenas a primeras el niño comenzó a presentar claros signos de desnutrición. Extraños zumbidos durante el mediodía y a la puesta del sol sonaban dentro de la cabeza de Angelina, a la vez que un extraño estado de somnolencia e incluso pérdidas momentáneas de conciencia se hizo presente. Junto a estos síntomas, el pequeño Santiago, nacido sano, no engordaba lo suficiente a pesar de la abundancia de leche en su madre. 

El joven matrimonio como otros muchos de aquella época trabajaba duro en el campo para sobrevivir. El escaso jornal que podían sacarle a la tierra tuvieron que gastarlo en pagar las consultas de algunos médicos que atendieron al pequeño Santiago intentando descubrir su posible enfermedad. Ninguno encontraba causas físicas aparentes ni en el niño ni en la madre.

Los vecinos pronto se hicieron eco de la extraña situación que atravesaba la familia Sotelo. Muchas fueron las hipótesis lanzadas por éstos como posible causa de la enfermedad. Tal vez, porque la esperanza es lo último que se pierde... y porque la ciencia no brindaba soluciones a la familia... Una de las vecinas convenció a Angelina, y Angelina se dejó convencer y puso harina alrededor del lecho donde ésta amamantaba a su hijo.

Aquella vecina creía que "algo extraño le hacía mal al niño" y estaba en lo cierto

A la mañana siguiente unas rayas aparecieron en la harina. No eran huellas humanas, ni de perro, ni de gato... eran las de un reptil. El pánico se extendió por el vecindario.

La gente comenzó a buscar la serpiente primero por toda la casa. No encontraron nada. Y luego por el vecindario... Y no encontraron nada.

Pero una tarde sorpresivamente hallaron la respuesta a la enfermedad de Santiago. Ramón, otro de los hijos del matrimonio, descubrió a la madre inconsciente con el pequeño entre sus brazos. El niño tenía en su boca, a modo de pezón materno... la cola de la serpiente mientras ésta estaba bebiendo de la leche del pecho de Angelina.

El niño salió corriendo y gritando para llamar la atención de su padre. En pocos minutos varias personas estaban intentando dar con la serpiente. Ésta ya no estaba en la cama. Después de mucho buscar dieron con su cubil. Detrás de un cuadro ubicado en la cabecera de la cama encontraron su guarida.

Quizás si Ramón no hubiera entrado de improviso, Santiago hubiese muerto. Lo único que se tenía claro es que el pequeño había tenido una hermana de leche... una culebra de un metro y medio de largo y con el ancho de un puño humano adulto.

Como esta, son muchas las historias que corren de boca en boca por las aldeas rurales. Son muchas las familias que en distintos sitios del planeta pueden dar cuenta de estas avispadas hermanas de leche, las Serpes.

 

Cuentos y leyendas: “Fantasmas en la Casa Blanca”

El edificio de la Casa Blanca comenzó a construirse el 13 de octubre de 1792 y se habitó en noviembre de 1800 por el presidente Adams y su esposa Abigail. En el momento en el que el presidente Thomas Jefferson se instaló en ella en 1801, se completaron la mayoría de sus habitaciones, y desde entonces ocupa la casa presidencial norteamericana.
James Madison fue el presidente durante la guerra de 1812. Las tropas británicas irrumpieron en la mansión. Después de la guerra, la casa fue reparada y la pintura blanca tapó los efectos del incendio. Debido a esto, el edificio pasó a llamarse la Casa Blanca.
El fantasma de Abraham Lincoln es una de las figuras que más se ha aparecido en los pasillos de la Casa Blanca. La reina Guillermina de Holanda se alojaba en la habitación de Lincoln cuando escuchó un golpe en la puerta. Ella la abrió y vio el fantasma del presidente americano. A sus gritos, tras los cuales de desmayó, acudió uno de sus secretarios que afirmó ver al fantasma de Lincoln ponerse las botas sentado en la cama. El presidente Roosevelt y su esposa también relataron en más de una ocasión sentir la presencia del fantasma de Lincoln.
Otro de los fantasmas que ha sido visto en la Casa Blanca ha sido el de la esposa del presidente Adams, Abigail, la primera presidenta que vivió en el edificio. Su presencia ha podido ser vista en la Sala de Oriente, llevando siempre un cesto de ropa. Otro fantasma que se ha visto es la de Dolley Madison, la cuidadora del jardín. A su muerte, hubo muchos presidentes que intentaron retirar el jardín, el Rose Garden, pero cada vez que se realizaban trabajos para ello aparecía su fantasma para evitarlo. Desde entonces, el Rose Garden se puede ver aún en la Casa Blanca.
Otro de los fantasmas que merodea la casa es el de Willie Lincoln, uno de los niños del presidente Lincoln, que murió mientras el presidente vivía en la Casa Blanca. A menudo se pueden oír sus pasos subiendo la escalera, o bien los botes de una pelota en el segundo piso.
Nadie sabrá si todo esto es cierto o no. Lo que está claro es que el nuevo inquilino, Barack Obama, vivirá muy cerca de ellos…

La leyenda del trovador (dedicada a Mar)

Acercaos jóvenes de todos los países, dejad que este trovador os explique la historia de una verdad..........Una leyenda que se explica desde tiempos ancestrales, desde antes de que el hombre fuera hombre.............dejad que os pueda traer un poco de la magia del amor, la magia que solo los cuentos y las leyendas de príncipes y princesas, que reyes y reinas disfrutan vosotros también las podáis disfrutar..............Dejad que vuestras mentes vuelen por un mundo donde todo es posible.....................Dejad que este humilde trovador os cuente la leyenda de la rosa azul:

Un día en mi jardín, una flor apareció, era grande y hermosa, con un vivo rojo pasión
Era la rosa más bonita de mi jardín, la cual cuide y amé sin fin.
Pero un día y sin saber porque mi flor amada empezaba a perecer...........
Impotente la cuidaba, y le daba todo mi amor,
Pero nada podía hacer para salvar a aquella flor.
Un día paseando llegue hasta un extraño jardín,
Y en uno de los bancos empecé a llorar sin fin.
Mi flor se marchitaba y no la podía ayudar,
Me sentía tan impotente que solo quería llorar.
Pero sin saber porque, hacia un rincón me dio por mirar,
Y vi una rosa que era azulada como el mar.
Con sumo cuidado la tome en mis manos,
Y la lleve a mi jardín para poderla trasplantar.
Al lado de mi flor la logre plantar, y aquella agonía llego a su final...
Mi flor empezó a reponerse, e incluso mejoro,
y cada día que pasaba se ponía mucho mejor.
Durante meses y años, las dos flores parecían quererse amar, y cada día que pasaba, su amor no parecía querer terminar...
Pero un día, después de muchos años, mi flor se marchito, y cuando fui a mi jardín, aquella flor azulada desapareció.
Explica la leyenda que mi flor se reencarnó, en un joven maravilloso de gran corazón.
Pasaron los años, y el muchacho encontró, aquel que con tanto esmero siendo una flor le cuido.
Al verlo en humano, un abrazo le dio, y su casa y cobijo le ofreció.
Desde ese día, al igual que cuando fue una flor, le cuido y le mimo, pero él estaba triste, porque le faltaba su amor, aquella flor azulada que un día la vida le devolvió.
Pero sus destinos marcados por fin les volvió a unir, y aquella flor azulada también se reencarnó, en una preciosa mujer, que le encandiló.
Que todas las generaciones sepan la verdad,
que la leyenda de la rosa azulada es pura realidad.
En una vida pasada ellos dos estaban predestinados, y en sus vidas futuras volverán a ser amados.
Es la historia de un amor, que traspasó las fronteras del tiempo y del espacio, un amor tan puro y verdadero que por todo el mundo fue envidiado.

 

 

Leyendas y mitos de las flores

 

El hombre siempre ha vivido en estrecha relación con las plantas, que le han proporcionado tanto ayuda (en forma de alimento, remedio contra enfermedades, elixires de belleza...) como agresión (en forma de terribles venenos). Por todo ello, a lo largo de los siglos, han dado pie al nacimiento de todo tipo de mitos y leyendas. Véamos algunas de ellas.

el cardo

Se cuenta que en el siglo X, durante el reinado de Malcom I de Escocia, los normandos se acercaron a los combatientes escoceses, aprovechando la oscuridad de la noche para sorprenderlos y obtener una fácil victoria.

Sin embargo, uno de los intrusos pisó un cardo y, al no poder soportar el dolor que sintió, gritó con todas sus fuerzas provocando que los escoceses despertaran y empuñaran sus armas contra los atacantes, a los que vencieron.

Desde entonces, el cardo es el emblema nacional de Escocia aunque, ya desde el siglo VIII existía, entre los escoceses, la Orden del Cardo, cuyo lema era: "Nadie me provoca sin ser castigado".

El muguete

Una leyenda de la baja Edad Media cuenta la historia de San Leonardo, protegido del rey Clodoveo de Francia, que dedicaba su tiempo a tratar de aliviar las penas de los enfermos.

La vida en la corte disgustaba tanto al santo que un día decidió dejarla e irse a vivir en una choza en el bosque, alabando a Dios constantemente por su generosidad y por los maravillosos regalos que la naturaleza le ofrecía.

Un buen día, recibió la provocativa visita del diablo en forma de dragón. Un duelo debería decidir quien sería el dueño del bosque.

La lucha duró tres días, hasta que el santo consiguió hundir su cruz en las fauces del dragón. De la sangre que derramó el dragón brotó hierba venenosa; de la que perdió San Leonardo, creció muguete.

En Francia, los enamorados se obsequian con esta flor para desearse suerte.

El nomeolvides

Según una vieja leyenda islámica, un ángel se encontraba llorando a las puertas del Paraíso, del que Alá le había expulsado porque el ángel amaba a una mujer mortal.

Sólo sería perdonada si plantaba la flor nomeolvides por todo el mundo. Cuando el ángel contó a su enamorada este requisito, tan difícil de cumplir, ella prometió ayudarlo en su tarea.

Tanto amor y sacrificio conmovieron a Alá, que otorgó la inmortalidad a la mujer y abrió las puertas del Paraíso a los amantes.

 

 

El anillo de Claddagh

El anillo de Claddagh, Es un símbolo irlandés del amor y de amistad. Normalmente, el Claddagh consta de dos manos, un corazón y una corona. Las dos manos representan amistad, la corona lealtad, y el corazón es, por supuesto, el amor. Este anillo se entrega a las mujeres en señal de amistad o de compromiso matrimonial.

El significado y existencia de este anillo se explica desde dos leyendas populares:

La primera cuenta que Margaret Joyce, casada con Domingo de Rona, un comerciante español en contacto con la ciudad de Galway, heredó una gran suma a la muerte de éste, y ya casada de nuevo con Oliver Oggfrench, mandó contruir muchos puentes en Connacht sin que les costara un euro a sus habitantes. Gracias a esta labor de caridad que hizo con el dinero de su difunto marido, un águila dejó caer un día un anillo en su regazo. Era el primer anillo claddagh.

La segunda leyenda cuenta que Richard Joyce, natural de Galway, dejó su casa para luchar en la guerra de las Indias, con la intención de contraer matrimonio con su prometida al volver. Durante la guerra fue capturado y hecho exclavo. Cuando Enrique III fue coronado rey, exigió a los moros la liberación de todos los presos británicos y Joyce recobró su libertad. El que lo tomó como esclavo le apreciaba tanto que le ofreció a Joyce la mitad de su dinero y su hija en matrimonio si se quedaba, pero este renunció a todo por volver a su casa y encontrar a su prometida que le esperaba. Durante el tiempo que pasó como prisionero, forjó un anillo con el símbolo de su amor por ella, y fue el anillo con el que finalmente se casaron. El primer anillo claddagh.

La realidad es que da lo mismo creer en una u otra teoría puesto que lo importante es la tradición milenaria irlandesa que ha dado como resultado, y que hoy día sigue conservándose en la cultura y el corazón de cada irish woman que nace. Incluso en el corazón de las que no han nacido irlandesas…

El claddagh no sólo alberga el significado en el corazón, la corona y las manos que sostienen el conjunto, también guarda una simbología la manera de llevarlo puesto. La mujer irlandesa que estaba prometida o casada, llevaba generalmente el anillo en la mano izquierda con la punta del corazón apuntando hacia adentro, con lo que la corona queda alejada del corazón (humano, del corazón de la mujer no del anillo). Si la mujer no estaba comprometida y dispuesta a enamorarse, el anillo se llevaba en la misma dirección pero en la mano derecha. Y si la mujer no quería saber nada de amoríos, entonces se colocaba el anillo en la mano derecha pero con la corona más cerca del corazón, es decir, con la punta del corazón del anillo mirando hacia afuera.

Así que, en Irlanda, no os extrañéis chicas si los chicos os miran y remiran las manos… están simplemente buscando pistas.

Historia de Miedo

Hoy nos vamos a sumar a la iniciativa de GH de esta semana “contar historias de miedo” En este post podréis colgar todas las historias que sepáis…que den miedo!!!!!!
No pretendo asustar a nadie, solo pretendo que pasemos un buen ratito leyéndolas y escribiéndolas ¡¡Ánimo chic@s!!
El coche de la noche de difuntos
Un hombre estaba parado a la orilla de la carretera a medianoche haciendo autostop, a la vez que estaba cayendo una tremenda tormenta. Esto sucedió la madrugada de un 31 de Octubre. Pasó un tiempo pero nadie se paraba para llevarlo. La tormenta era tan fuerte que apenas sí se alcanzaba a ver a unos 3 metros de distancia.
De repente, vio cómo un extraño coche con las luces apagadas se acercaba lentamente y al final se detuvo frente a él. El hombre, sin dudarlo por lo precario de su situación, se sube al coche y cierra la puerta.
Mira hacia el asiento de al lado y se da cuenta con asombro de que nadie va conduciendo el coche. El coche arranca suave y pausadamente. El hombre comienza a escuchar voces que susurran algo que no entiende, y oye jadeos y quejidos, pero no hay nadie dentro del coche.
Mira hacia hacia adelante, a la carretera y con horror se percata de que delante hay una curva. Asustado, comienza a rezar e implorar por su salvación al advertir su trágico destino. Aún no ha terminado de salir de su espanto cuando, justo antes de llegar a la curva, aparece una mano tenebrosa por la ventana del chofer y mueve el volante lentamente pero con firmeza.
Paralizado del terror y sin aliento, medio cierra los ojos y se aferra con todas sus fuerzas al asiento; inmóvil e impotente ve cómo sucedía lo mismo en cada curva del oscuro camino, y los quejidos y jadeos aumentaban en cada momento, lo que le provocaba tal espanto que cada vez se acurrucaba más en el asiento. De pronto escucha unas voces jadeantes que le dicen…
No te escondas, que te vemos… ¿porque te escondes?
Totalmente helado por el pánico, tras varios segundos sin atreverse a contestar, y ante la insistencia de las voces que le repetían lo mismo una y otra vez, responde…
¡Por favor no me hagáis nada!, ¡Por favor no!
A lo que se escucha una voz ronca, fuerte y clara que le dice…
¿Que no te hagamos nada…?, como no salgas del coche y empujes como los demás, te vamos a hinchar la cara a hostias!!!!!!

HISTORIA DE HALLOWEEN

El origen de la fiesta de Halloween se remonta tiempo atrás a la cultura celta. La noche del 31 de octubre era la primera del año nuevo celta. Esta antigua civilización, que habitaba lo que hoy en día identificamos como el norte de Europa, celebraba la entrada del nuevo año con una fiesta de carácter pagano, en la que los druidas recogían el muérdago que se encontraba en las encinas y en los robles. El pueblo entero, hombres y mujeres, se reunían en torno a grandes hogueras, sacrificaba animales y bebía hasta el amanecer. Aprovechaban esta situación para acercarse a sus muertos, pedirles consejo espiritual y recordarles.
LA LEYENDA DE JACK O-LANTERN
La historia proviene de la vieja Irlanda. Cuenta la leyenda que Jack era un hombre sombrío, de corazón oscuro y malas intenciones. Tan malo era que llegó a hacer tratos con el diablo en los que le hizo jurar que nunca intentaría robarle el alma, que nunca la aceptaría y menos aún se la reclamaría. Cuando la muerte llamó a la puerta de Jack, se le planteó un grave problema: le cerraron las puertas del cielo debido a su terrible historial de maldades cometidas en vida; pero tampoco le aceptaron en el infierno ya que el mismísimo maligno le había prometido no aceptar su alma. El diablo le entregó un carbón encendido para que se alumbrara en su viaje de vuelta a la Tierra. Jack talló un nabo e introdujo el carbón encendido en su interior a modo de linterna. Desde entonces su espíritu vaga por todo el orbe, buscando un lugar donde poder descansar en paz. Cuando los emigrantes irlandeses llegaron a Estados Unidos y vieron la abundancia de calabazas anaranjadas en su nuevo país, sustituyeron el nabo por la calabaza. La gente creía que en la noche de Halloween ( palabra que procede de All Hallow´s Eve, víspera de todos los santos), fantasmas y espíritus aparecerían para llevarles con ellos a su mundo infernal, y se disfrazaban para asustarles y espantarles. Además acostumbraban a dejarles comida y otros presentes en la puerta para contentarles y que no destrozaran sus hogares. La tradición del "trick or treat" (truco o trato) se implantó de tal forma en América que se sigue haciendo hoy en día.