Dice la historia legendaria que primero fueron las tropas de Carlomagno quienes aprovechando su estancia en la ciudad de Girona se acercaron a Banyoles para intentar reducir y matar al animal que tenía atemorizados a todos los vecinos. Se cuenta que el monstruo paseaba por las principales calles de la ciudad escupiendo su mal aliento -en aquella época no existían los dentífricos- que provocaba la muerte de animales y personas. Muchas veces, solicitaba un niño pequeño para su ágape diario. El dragón también escupía fuego, tenía unas enormes alas y poseía la facultad de nadar por el lago, tal y como si hubiera ganado una medalla olímpica de natación.
Las tropas de Carlomagno se vieron incapaces de matarlo. San Mer, que estaba en Girona sirviendo al ejército del emperador, solicitó permiso para trasladarse a Banyoles y reducir al "bichito". Se dirigió rápidamente a la zona conocida hoy como el "Parc de la Draga" y una vez cara cara con él lo bendijo en el nombre del Señor. De inmediato, el animal se volvió manso como un cordero y San Mer lo paseó por toda la ciudad con una correa tal y como si fuera un perrito. ¡Ya te puedes imaginar las caras de todos los bañolenses!. Según la tradición, cuando llegaron a la plaza del pueblo, la multitud esperaba temerosa la reacción del animal, y algunos de los presentes llevaban todo tipo de armas. Así, leemos lo siguiente:
He aquí a vuestra fiera maligna, el espantoso Dragón-, gritó el santo, -Ya podéis guardar las armas, no os hará nada-.
La gente se acercó hasta el animal que se los miraba complaciente. Y todos se preguntaban que había hecho aquel hombre para amansarlo de aquella manera.
Alguien en medio del gentío gritó: -"Ahora que lo tenemos amansado, matémoslo"-.
-Bien os guardaréis de hacerlo- contestó San Mer, -Esta bestia es inofensiva, a partir de ahora solamente comerá hierbas y raíces.
Un niño salió de entre el público expectante, y se acercó a la bestia que lo miraba cariñosamente. El niño acarició al animal, y después de él otros le imitaron.
Se cuenta que después de este suceso, el monstruo volvió al lago y que desde entonces hasta ahora está sumergido bajo las aguas apareciendo ocasionalmente por las noches para saciar su apetito vegetariano, mientras de día se dedica a cazar peces.
La leyenda del monstruo del lago de Banyoles es contada de padres a hijos, aunque no se le ha dado la misma comercialidad que la del monstruo del lago Ness. Aún recuerdo cuando hace muchos años, en un 28 de diciembre (día de los santos inocentes), el circuito catalán de Televisión Española dio a conocer en las noticias que se había descubierto un ser extraño en el lago que obedecía a un monstruo. El periodista que lo anunció en directo desde el propio lugar de los hechos -se daban imágenes del presunto "monstruo"-, fue Jordi Busquets, el entonces corresponsal en Girona de dicha televisión. Como te puedes imaginar, fueron muchos los que se acercaron al lago para ver a aquel animalito. ¡Claro está que se quedaron con las ganas!