Una leyenda de la mitología egipcia nos cuenta cómo, la diosa Isis, asociada a la magia, consiguió que Ra, el poderoso dios del Sol, le revelase su nombre secreto, el cual le daría poder sobre el propio dios.
En este mito, que afirma que Isis era una mujer astuta, "más inteligente que el resto de los dioses", se nos cuenta como la diosa, que se había propuesto situarse, junto con su hijo Horus, a la cebeza del panteón egipcio, descubrió el nombre secreto de Ra, dios del Sol. Para ello la diosa Isis se acercó a Ra mientras este último dormía y recogió parte de la saliva que caía de la boca del dios. La mezcló con arcilla y le dio forma de serpiente, a la cual dio vida mediante su magia. Isis dejó la serpiente en el camino de Ra, para que lo mordiese. Y así ocurrió. Ra no vio como la serpiente lo mordía, pero enseguida notó como el veneno circulaba por su sangre.
Asustado, pidió auxilio a los nueve dioses de la Enéada, quienes incapaces de curarlo, solo pudieron lamentarse por la inminente muerte del dios del Sol.
Entonces Isis se presentó ante Ra y prometió curarle si le revelaba su nombre secreto. Ra, en un principio se negó a hacerlo, pero ante la insistencia de la diosa y los dolores de la agonía, finalmente cedió, y le confesó su nombre secreto bajo la promesa de que no lo diría a nadie más, a excepción de su hijo Horus.
Seguidamente Isis curó con su magia al dios Sol, y consiguió el poder que tanto ansiaba para ella y su hijo Horus.