Aprendamos a amar lo que tenemos y la amargura nunca tocará nuestras vidas.
Una mujer se quejaba, en una reunión, de que su marido siempre estaba en casa, Cuando él salía del trabajo de inmediato se trasladaba a su hogar. Sábados y domingos se hallaba ahí a tiempo completo. Su malestar consistía en que nunca podía estar sola en casa. Esta situación se le había convertido en un auténtico fastidio. En cambio, otra de las asistentes a la reunión, se lamentaba que su pareja viajaba demasiado y era muy poco el tiempo que compartían. Una más, se sentía fastidiada porque su madre siempre estaba pendiente de ella, la llamaba todos los días y constantemente preguntaba por su salud. Una señora, de mediana edad se dedicó a quejarse de que su trabajo se le hacía rutinario y, por la cantidad de problemas que tenía a diario que resolver, muy pesado. Así, el grupo de mujeres que se había reunido para compartir una taza de café, más bien parecía una manifestación de mártires graduadas, cuyo único afán era compartir sus amarguras, o al menos parecía una competencia de quien sufría más. Por supuesto, en su opinión, cada una de ellas se merecía el galardón de mujer sufridora del año.
Yo cambié de óptica y traté de analizar lo positivo que contenía la situación de cada mujer. De la que se quejaba de la presencia de su esposo, su bendición era tener a alguien que siempre la acompañaba; de aquélla que se lamentaba de la ausencia de su pareja, su bendición era tener tiempo para dedicarse a otras cosas; quien no soportaba su trabajo, su bendición era tenerlo, y qué decir de la bendición de tener una madre que cariñosamente se ocupa de su hija. Concluí que toda bendición no aceptada se convierte en maldición.
Es usual tropezarse con personas que han hecho de sus vidas un calvario, pues han perdido la dimensión positiva de sus circunstancias, convirtiéndose en personas inconformistas y amargadas.
Creo que les produce una gran satisfacción recibir la compasión de los demás, de hecho, es un juego psicológico para manipular el reconocimiento, obedece a una necesidad inconsciente de recibir caricias. Por supuesto, este es un juego mortal, pues perdemos la vida, porque en lugar de crecer en la intimidad y construir una valiosa relación, nos dedicamos a desperdiciar el recurso más valioso, no renovable e irrecuperable, que es el tiempo.












Buen relato y buena moraleja.
Saludos
Hola!, te invito a promover tu blog en punto hispano, ojalá te agrade.
http://puntoh.ning.com
El dichoso incorformismo!!!! es uno de las principales causas de la infelicidad
Hay una frase que creo que ya la he escrito en este blog pero la vuelvo a poner porque habria que recordarla cada dia
LA FELICIDAD NO ES HACER LO QUE UNO QUIERE, SINO QUERER LO QUE UNO HACE
Muchos besos y que paseis un buen dia
Buen relato...y la frase de Aniston es genial.
Que pases buen fin de semana, besos, Mireya.
Fortuny, gracias por recordarnos que hay que contar nuestras bendiciones, y disfrutarlas mientras que podamos, porque no son eternas. La gente positiva saca mucho más provecho de la vida, porque hasta en la adversidad aprende lecciones.
Un beso.
Claro que hay otra forma de vivir y cuando la descubres y la aceptas, sabes que ahora sí estás viviendo.
Gracias por tus palabras y tus buenos deseos.
Besitos
P.D.:Gracias aniston por tu sabia frase. Una cosa tan fácil y a veces tan difícil de ver.
Vuelvo para contarte la siguiente anécdota que me vino a la mente leyendo tu post, referente a las actitudes de las personas. Cruel, pero verdadera: "Una pareja muy pobre tenía dos hijos, uno muy pesimista y otro muy optimista. Durante las navidades se encontraron en la lamentable situación de no tener sino dinero para comprar un regalo. Decidieron comprárselo al pesimista, para no aumentar más su ansiedad..., después de todo el optimista se alegraba con cualquier cosa. Adquirieron entonces una bicicleta roja, la más linda que encontraron para dársela al pesimista y al hijo optimista le envolvieron una porción de estiércol. Cuando el chico pesimista vio su regalo se echó a llorar, y acusó a los afligidos padres de que le habían comprado una bicicleta para que él que no tenía mucha experiencia en montarla se cayera y hasta se matara..., el otro chico en cambio destapó su regalo y una sonrisa de felicidad le iluminó la cara cuando dijo: "Ya recibí el estiércol..., el caballo debe estar en camino, casi que puedo escuchar los relinchos"..
Un besito.
Mi querida Candela, antes de nada déjame darte las gracias por relatarme esta magnifica historia. Pero creo que es necesario que aclaremos algunos “puntitos”, este chiquillo a la par de pesimista, era catastrofista y muy muy…egoísta.
Con cariño
Candela!!, esa historia la he oido yo en casa toda la vida. Es muy buena.Es un claro ejemplo del enfoque que le damos a la vida.
Besos mil.
Es verdad lo que dices. Cuando preguntamos a alguien, como estas? casi siempre la respuesta suele ser "Tirando, pero no te creas…"...nos hemos vuelto, y me incluyo, muy pesimistas, es como si no viéramos el otro lado de la vida, ese lado optimista.
Hace poco opte por cambiar de postura, y buscarle a todo el lado bueno...porque todo tiene su lado positivo, solo falta que lo sepamos ver.
Excelente reflexión la que nos has publicado hoy, a tu lado solo aprendemos cosas positivas.
Este finde no me tendréis por aquí ¡¡me voy a esquiar! hoy han abierto las pistas de Baqueira y voy con mis amigos a probar suerte; de esquiar no se si esquiaremos, pero estando todos juntos siempre nos lo pasamos de muerte.
¡¡Hasta el domingo por la noche!!
La verdad es que yo soy muy quejosa y no me gusta ser así y además me reconozco en la necesidad CONSCIENTE de recibir caricias. Mis quejas se deben a cosas que no puedo cambiar, en cosas que quisiera hacer y no puedo, en cosas que no entiendo del mundo, en que me brindo 100% y muchas veces no recibo lo mismo. Siempre trato de buscar en esa situación que no me agrada lo positivo... pero después. Lo primero que me "salta" es la queja, lamentablemente. Cuando veo esta actitud en otras personas por supuesto que no me agrada así que sé que yo cuando me "agarra" este ataque de "quejitis" debo resultar bastante insoportable para los que están conmigo. Pero si cambian mi punto de vista haciéndome reír o con un poquito de cariño... ya está, ahí se acaba mi queja (hasta que la misma situación repetida la haga resurgir, jaja).
Besosss!!
Hay un libro muy interesante, que habla sobre "la ley de la atracción", supongo que muchos ya lo conocéis,pero para los que no ahí va el titulo: "El Secreto".
Buen fin de semana a tod@s.
Besos mil.