La concursante de 'Gran hermano' que fue diagnosticada de cáncer en directo ha vendido sus últimos días por cifras millonarias.
Polémica hasta la muerte. Así quiere pasar a la historia Jade Goody, la concursante más controvertida de la historia de 'Gran hermano'.
Diagnosticada con un cáncer cervical en directo mientras participaba en el 'Gran hermano' indio el pasado mes de agosto, los médicos le han certificado que le quedan pocas semanas de vida después de que la enfermedad le haya invadido varios órganos.
Tras conocer la noticia, Goody ha decidido casarse este fin de semana con su novio, Jack Tweedy, y vender tanto los derechos de su boda como los de su muerte."Me gustaría que Dios me explicara por qué no me ha dado más tiempo para estar con mis hijos", ha declarado abatida al conocer su destino. Y serán sus hijos los que hereden las millonarias cifras que Goody cobrará por los derechos de su boda o muerte. Según la revista OK, se embolsará 700.000 libras (casi 800.000 euros) únicamente por los derechos de las fotografías de la boda, a lo que habría que sumar los derechos para televisión y todos los de su trágico desenlace.
Living TV será la cadena encargada de grabar la boda que emitirá a mediados de marzo, probablemente cuando la protagonista ya haya fallecido."Tenemos una relación contractual con LivingTV que ahora es mucho más sensible y complicada después de todo lo que le ha pasado", aseguró Max Clifford, el publicista de Goody.
"Espero tener la fuerza suficiente para caminar en mi gran día", ha expresado Goody, "sería muy cruel que me robarán también esta última cosa".

Su representante dice ahora que no venderá su muerte

Jade Goody venderá la exclusiva de su boda, pero no morirá delante de las cámaras. El equívoco lo había creado ella misma el domingo con estas palabras: "Me he pasado toda mi vida adulta hablando sobre mi vida. La única diferencia ahora es que estoy hablando sobre mi muerte. Por lo que a mí respecta, está bien. He vivido delante de las cámaras y quizá muera también delante de ellas".

El desmentido ha sido cosa de Max Clifford, representante de Jade y conseguidor oficioso de lo más granado del famoseo británico. Clifford dice ahora que ni Jade ni él se han planteado nunca filmar su muerte. "Francamente", asegura, "es una idea repugnante".

A lo que no hacen ascos ninguno de los dos es al mercadeo mediático con los preparativos de la boda, que se celebrará este domingo en un hotel rural de Essex. Según diversos medios británicos, la revista 'OK' pagará alrededor de un millón y medio de libras por publicar en exclusiva las fotografías de la ceremonia. Las imágenes es muy probable que las filme Living TV, la misma cadena que ha venido emitiendo en los últimos meses un programa sobre el tratamiento oncológico de Jade. El trato televisivo, sin embargo, no está cerrado