Papá, es ese señor que cuando era pequeña me llevaba sentada en sus hombros, para evitar que me cansará.

Papá, es ese señor que en las noches frías de invierno me metía en su cama, para evitar que tuviera frío (en aquellos tiempos no había calefacción).

Papá, es ese señor que cada día por las noches y por muy cansado que estuviera, me ayudaba con los deberes.

Papá, es ese señor que en las noches que no me encontraba bien, velaba mi sueño.

Papá, es ese señor que me enseño a discernir entre el bien y el mal.

Papá, es ese señor que cada vez que me decía ¡no! me daba el motivo y la razón para tal negación.

Papá, es ese señor que en las fiestas infantiles del colegió, siempre estaba en primera fila, aplaudiendo con verdadera  devoción mis actuaciones.

Papá, es ese señor que en mi adolescencia: comprendió, disculpo y sufrió todas las locuras de una adolescente un poco alocada, sin recriminarme nunca nada y disculpándolo siempre todo.

Papá, es ese señor que siempre me ha dicho "inténtalo de nuevo... tú lo conseguirás".

Papá, es ese señor que me ha repetido hasta la saciedad: "un buen libro es tu mejor amigo..., si haces de la lectura un hábito nunca serás pobre ni estarás sola jamás".

Papá, es ese señor que nunca ha tenido una mala palabra con nadie, más bien todo lo contrario, siempre ha disculpado el proceder de todo el mundo, por inexplicable que este sea.

Papá, es ese señor que aún hoy en día por las noches se levanta y si vez luz en mi despacho me  pregunta ¿necesitas alguna cosa hija?

Por todo ello: Gracias papá, por ser el mejor padre del mundo!!!!!